14. Demasiado real para ser un sueño
Los sueños… mágico mundos de misterio y fantasía que recorre nuestro subconsciente mientras dormimos aletargados en las corrientes del tiempo….
Algunos dicen que es la puerta a otros mundos, a otras dimensiones, lugar de compartimento de sueños, experiencias y emociones de un mismo alma, en distintas dimensiones.
Siempre soñamos, es cierto, pero al despertar es cuando se graba en la memoria y no siempre lo recordamos…. Mi memoria trabaja con sentimientos a fuego, plasmando cada sensación como evocación de un recuerdo…. Fue así como esa mágica postal, sacada de una cutre película navideña, quedaría grabada en mi memoria hasta el fin de mis días.
Desperté y vi el sangrante cielo rojo, apuñalado por los brillantes y afilados rascacielos. A lo lejos, las calles cargadas de luz y color daban lugar al sonido ambiental de la metrópolis.
Algo más cerca, se extendía un inmenso parque de arboles perennes y caducos por igual, que tapaban gran parte de los edificios contiguos. Los dulces caminos adoquinados, el refrescante verde césped y las farolas, farolillos y adornos del parque, hacían de aquél el lugar perfecto.
A mi izquierda, a cierta distancia, en la carretera, un taxi usa el claxon y pasa a toda velocidad por un paso de peatones vacío. Todo estaba tranquilo y solitario a mi alrededor.
Mucho más cerca, también a mi izquierda el más bello rostro que jamás haya visto me miraba fijamente a los ojos, directos a mi quebradiza y frágil alma. Mi mano acaricia la suave porcelana de su piel mientras me devolvía una cálida sonrisa. El tiempo parecía detenerse en ese preciso instante como acompañante a la calma que la brisa mecedora proporcionaba.
Cuando un copo de nieve, un solitario e insignificante copo de nieve, el primero de una nevada, se deslizaba lentamente entre nuestras miradas, bailando en exclusiva para nosotros, cual regalo de la vida, hasta que al fin se posó en tu delicada naricilla.
Una gigantesca ola de paz y felicidad abordó mi ser cuando tus cálidos y dulces labios me besaron. El reconfortante abrazo que siguió nos hizo sentir como si nada pudiese separarnos. Lo mágico de la escena, se nos había contagiado.
Y nos levantamos del banco donde nos encontrábamos sentados para observar el rojo cielo cubierto de nubes, llorando pétalos blancos. Más abajo, los brillantes edificios y las deslumbrantes luces de la ciudad contrastadas con las copas de los arboles del parque. El amarillo coche cruzando la calle de la izquierda. y en el centro, un pequeño banco de madera con 2 personas de pie junto a él…
Tú y Yo….
Sinceramente, me niego a recordarte como un sueño… prefiero pensar que en alguna otra de mis vidas, en algún lugar, en otro universo… esto ha ocurrido y he sido feliz junto a ti.

‡ Ðalveen Leandor ‡

A pesar de todo, Ðalveen sigue vivo.... Aunque tan solo sea la sombra de lo que un día llegó a ser... Aunque jamás pueda volver a ser quién fue... Ðalveen... Still Alive...