1. Recuerdos
{Bom…Bom…}
- Mi corazón… aún palpita…. demasiado lento.[...] Esas imágenes… están borrosas… [...] ¿Tengo visiones? ….. no… no… no veo nada….
{Bom…Bom…}
- Espera, ahí vuelven, y oigo voces también… y el cantar de los pájaros.[...] Esas voces… las conozco… y este lugar… !!!
{Bom…Bom…}
- Ahí están mis amigos de la infancia![...] Están todos: Juan, Adri, Jose, Antonio, todos y cada uno de ellos! ….
{Bom…Bom…}
- Jajaja corre Jose, corre!!! Antes de que salga el tabernero con la escoba y nos pegué corre!!! jajajajja,
{Bom…Bom…}
- Que paz…. tumbados en el prado al sol, después de haber hecho un buen trabajo arando el campo…
{Bom…Bom…}
- No Adri no eso es peligroso, no podemos tirarnos ladera abajo caminando encima de un tronco!!! Al final está el acantilado!
{Bom…Bom…}
- BUAAAAAHA, MAMAAAAAAAAAAAAAAH, me he hecho dañoooooOOOOHH! [...] No de verdad que no ha sido culpa mía. Ese guardia es muy bruto, siempre está abusando y amenazando con su espada!
{Bom…Bom…}
- Mirar chicos todo ese alboroto! Seguro que es alguien importante que viene al castillo a ver al rey. No seas tonto Jose, no es un príncipe, ¿no ves su armadura? es un caballero. UN PALADÍN….
{Bom…Bom…}
- Uhm… papa… de mayor quiero ser paladín. [...] ¿pero por qué no? ¿POR QUE? eeeeeEHHHH.
{Bom…Bom…}
- Sabéis. Creo que tendré que escaparme de casa un día de estos.[...] Si, si, lo digo totalmente enserio, sé que mis padres se han esforzado mucho para criarme y que seguramente os eche de menos a vosotros también, pero he decidido que quiero ser Paladín.
{Bom…Bom…}[...]{Bom…Bom…}
- Venga chicos aunque me vaya sabéis que siempre os recordaré al igual que sé que vosotros a mí tampoco me olvidaréis. Cuidad de Shades eh!! y que nadie encuentre nuestro escondite secreto, sino el tabernero podría pillaros!
{Bom.Bom.}{Bom.Bom.}
- Shades? te vienes conmigo? jejeje mi pequeñín!! Juntos viviremos grandes aventuras y nunca olvidaremos de donde procedemos!
{Bom.Bom.}{Bom.Bom.}{Bom.Bom.}{Bom.Bom.}
Cojo aire y abro los OjOs. Mientras, una voz bastante ruda, procedente de una cara que se encuentra a menos de 10 centímetros de mí, me dice:
- ¡Lástima que todo sea producto de tu imaginación! [...] ¡LASTIMA QUE NUNCA HAYAS TENIDO AMIGOS! JAhajhajhjahjhaajhajjaja [...] LEVANTA! Aún me debes mucho!

21/05/2009 – 11:30am
2. Despertar
Tras parpadear pudo ver con claridad, quien le hablaba no era el ánima que él pensaba, se trataba de una bella joven.
Poco a poco sus sentidos se fueron reactivando, el olor a incienso de loto dulce inundaba la habitación, el suave tacto de la seda se mezclaba con los humedecidos cuerpos, la belleza del rostro de la joven solo era eclipsada con el roce de su melena contra su cara, el rítmico sonido impedía que se pudiese oír algo del exterior, el sabor de sus labios lo más dulce que en años había probado.
Era el mejor despertar que podría esperar después de tal paliza. ¿Quién lo diría? Rescatado, cuidado y mimado.
[…]
Volvió a despertar y mientras se incorporaba intento examinar aquella habitación desconocida. En una esquina vio su armadura negra, cubierta de sangre, abollada, nada de extrañar después de la dura pelea que había tenido.
Resentido por el dolor se vistió y armó. Empuño su espada frente al espejo para hacer un leve gesto de suicidio seguido por una única carcajada. Fue entonces cuando oyó un murmullo en el exterior, abrió la puerta con cuidado y vio a una bella mujer preparando algo de comer.
- Así que te has despertado ya. –dijo ella- Y dime, ¿Cómo te encuentras?
- Algo magullado pero bien… supongo… -contestó él
- He hecho algo de comer, ¿tienes hambre? –preguntó la joven
El caballero asintió con la cabeza mientras trataba de sonreír para ser amable.
- Me salvas, me das de comer, haces muchas cosas por mí. ¿Cuál es el precio? –preguntó el mientras ella le servía un rico plato de sopa.
- Nada, no hay precio. –negó la campesina mientras daba la mejor de sus sonrisas.
- A lo largo de mi vida he aprendido demasiado bien que todo tiene un precio, y que la mayoría de las cosas tienen un precio demasiado alto para lo que son. Así que no creo que todo sea por pura generosidad. Dime la verdad.
- Ya te lo he dicho no voy a cobrarte nada –volvió a negar., a lo que prosiguió susurrando- en realidad ya me has pagado
Él termino de tomarse la sopa con la mirada atenta de la joven encima mirándole continuamente. Cuando acabó ella retiro el plato gustosamente.
- No tengo dinero con el cual pagarte, creo que lo sabes ya que me has rescatado y te has tomado la libertad de desnudarme y meterme en la cama para cuidarme las heridas. Pero pensándolo mejor creo que hay algo que me gustaría que aceptases. –Dijo el solitario caballero mientras se sentaba y la extraña mirada de la joven en él se posaba- Antes de partir te contaré una historia…
03/06/2009 – 03:28am
3. La Carta
Ha ya mucho tiempo, vivió un joven paladín sin más escudo que su fe en la justicia y el honor. Ayudaba a los pobres y desamparados, luchaba en nombre de los débiles incluso contra ejércitos de diferentes reinos al mismo tiempo y casi siempre salía victorioso. Él y los que le seguían se hacían llamar los Lobos.
Se hicieron bastante famosos, llegó a reunir un gran grupo de valientes soldados formando un ejército. Reinos gobernados por ambiciosos soberanos les temían. Un día y en mitad de una batalla recibió una carta urgente de un lejano país, donde al parecer habían oído sus hazañas. En la carta solicitaban sus servicios para la corte de palacio del rey Jushto.
Este, atraído por el nombre del rey fue a visitarlo antes de decidir qué hacer. Llego a palacio y pasó allí varios meses comprobando como era el rey para el cual debería servir. En un principio toda la corte era muy selecta, él y su princesa eran un ejemplo de pareja ideal, todo parecía perfecto incluso las ideas del gran rey Jushto sobre igualdad y justicia calaron bien hondo en el paladín.
El paladín a cambio le enseño el arte de la guerra. Aunque lo que este desconocía es que el verdadero arte de la guerra se practicaba en oculto entre aquellos muros. La sociedad parecía de lo más selecta, pero con el tiempo vería la realidad.
- Erais desconocidos para mí, palabras en un blanco papel, reyes de un lejano país. Ahora sois mis reyes y yo vuestro más fiel paladín. –susurró con voz muy leve mientras pensaba profundamente con la mirada fija en el suelo.
- ¿Decías?
- Nada, nada.
- ¿Qué tal si se queda y me cuenta la historia completa? –preguntó ella mientras le ofrecía un poco de cerveza en una jarra oxidada.
- Con mucho gusto –respondió el aceptando su petición, a lo que continuó- Supongo que por 1 día más no habrá problema., mientras no salga de aquí no deberían encontrarme.
- Decidido pues, continúe con la historia.
24/06/2009 – 05:43pm
4. El paladín y la Reina
Pobre de aquél paladín, que por aquél entonces aún desconocía que tras tantos buenos modales y alteza, se escondía grandes ansias de poder, conspiraciones y sobre todo mucho rencor.
Él y la reina enseguida congeniaron, de tal manera que nada más conocerse ya eran grandes amigos y a las pocas semanas este se convirtió en su confidente. Debido a esto muchas noches se quedaban despiertos hasta tarde, paseaban por los jardines y por los pasillos del castillo.
A ella le interesaban las aventuras del joven paladín, le pedía una historia casi todas las noches y éste se la solía contar mientras, tumbados, observaban la luna y las estrellas. Aquél paladín le aportaba conocimientos más allá de aquel castillo, sabiduría e información desconocida y casi oculta para la reina. La joven reina, compadecida por su dolor y desgracia, le acogió poco a poco entre algodones, le quería proteger como si de su hijo se tratase.
Él, en cambio, estaba mucho más interesado en la situación social del castillo, esa sociedad tan “jushta”, la sociedad escondida entre las relaciones directas e indirectas de la corte, había sentido cosas extrañas que desconocía, sensaciones que nunca antes había presentido, sensaciones como el engaño y la manipulación. La reina se convirtió en un puto de referencia, serenidad y madurez para él, todo lo contrario de lo que él inspiraba.
Muchos en el castillo empezaron a rumorear sobre su relación. “Pasan demasiado tiempo juntos”, decían algunos. “Pasean agarrados de la mano por los pasillos”, apuntillaban otros. “Yacen en los jardines juntos a la luz de la luna”, recriminaban los más poderosos.
Poco a poco las miradas de todos se fueron centrando en el joven paladín, considerado un novato en aquella sociedad y que, en tan corto periodo de tiempo, se había hecho con el favor de la reina y quizás algo más…
Aun así, a ellos dos no les importaba, eran felices así. Por otro lado el Rey confiaba en su Reina… o más bien en sí mismo.
- Hablas de mentiras, conspiraciones, engaños, manipulación, cuando en realidad lo habías presentado como la sociedad más selecta y justa del mundo. ¿Cómo es esto posible? –Preguntó la joven campesina muy intrigada y con gran curiosidad.
- Enseguida lo sabrás –Respondió el caballero antes de beberse de un trago su quinta cerveza.
29/07/2009 – 00:18am
5. Cansado
El paladín prosiguió contandole a aquella campesina toda su historia pasada, su tristeza… su pena… Pasaron las horas y el alcohol parecía no acabarse.
Gracias a la rojiza luz del atardecer que entraba por la ventana de la cabaña se dio cuenta del error que había vuelto a cometer… No se lo podía creer, pero ya era demasiado tarde y lo sabía, ya estaba demasiado borracho para salir de allí…
- ¿Ocurre algo? ¿Te encuentras bien? -Preguntó la lugareña.
- No… nada… Gracias por preguntar. -Tras una pausa- Aunque a decir verdad creo que he bebido demasiado… me gustaría descansar un poco.
- ¡Por supuesto! -dijo ella intentando ocultar el entusiasmo- puedes dormir en la misma cama que te has despertado. No habrá ningún problema, mañana me contarás el resto.
- Mañana… -murmuró el paladín- mañana….
Tras entrar en la habitación trato de despejarse como pudo, recogió todas sus cosas en silencio y lo dejo todo preparado para partir a la mañana siguiente lo más temprano posible. Y se tumbó en la cama tratando de dormirse lo antes posible.
Sin saber si era un síntoma de la ebriedad, o una mala pasada jugada por su cerebro, justo en el instante en el que esa delgada linea que separa el mundo de los sueños de la realidad nos envuelve con su oscuridad, creyó percibir la silueta de la campesina sobre él.
Pero no se veía como si estuviese sobre el, sino mas lejos, como si levitase cerca del techo. Y entonces sin poder hacer nada para remediarlo, aun luchando contra ello y sin poder evitarlo… se durmió… estaba demasiado cansado para seguir viviendo la realidad… simplemente se durmió, sabiendo que todo aquello no era real…
6. Sueños húmedos…
Y en contra de su voluntad comenzó a soñar…
Y soñó con aquellos maravillosos días de primavera, de jardines coloridos, de cielos iluminados por las estrellas. Con su reina, y sus noches en vela, con su vida añorada, con su “yo” pasado. Soñó con estar donde siempre quiso estar, con lo que nunca quiso dejar marchar.
Pero había algo distinto en ese sueño.
- EEEEH!! ESTOY AQUÍ!!! -gritaba la reina desde el otro lado del fabuloso estanque, en cuya agua, la luna entre nubes se reflejaba.
- Por fin te encuentro. -dijo el paladín- Por un momento pensé que no ibas a venir.
- ¡Anda ya! ¿Por qué piensas eso?
- Por palacio se rumorean cosas… -dijo él fingiendo preocupación en sus palabras- No sé cuanto tiempo más podremos seguir así sin que se entere tu espos[...]
- Deja de preocuparte y ven aquí. -Le interrumpió ella con voz sensual mientras se disponía a abrazarle y besarle-
Él le correspondió dejándose llevar mientras se tumbaban sobre el húmedo césped primaveral. Los besos se tornaron en perversos mordiscos, las manos lascivas recorrían incesantes cada milímetro de su piel, haciendo de cada caricia el más intenso placer. Apasionados, cual amantes sinceros… Y comenzó a llover.
Ni el hecho de estar bien escondidos impidió que les viera, ni el ruido de los animales y las gotas sobre el estanque ocultó sus gemidos, ni tan siquiera la dama de confianza de la reina consiguió persuadir al rey para evitar que les descubriera.
Yacían desnudos y abrazados, mirando el negro cielo nublado, hipnotizados con las refrescantes gotas resbalando por sus calurosos cuerpos, indiferentes ante lo que les pudiese ocurrir. Y los encontró.
El rey se quedó quieto y distante, observando, la rabia y el enfado eran fáciles de percibir en su rostro. Su pose perfectamente recta, con una mano sobre la empuñadura de su espada, dispuesto a defender lo que cree suyo por derecho divino.
El cielo se iluminó y sus húmedos cuerpos desnudos brillaron en la oscuridad, fue el instante en el que el rey se quedó perplejo, pues entre destellos una imagen se quedaría grabada en su memoria para siempre… La penetrante sonrisa del paladín mirándole fijamente.
7. Separados
A la mañana siguiente, ella volvía a estar sobre él, acariciándolo, besándolo, cuidándolo, mimándolo. Cuando el agotado paladín se propuso apartarla para levantarse, no fue capaz de gesticular ni el menor movimiento. Volvió a dormirse.
Esta vez no fue un agradable sueño el que tubo, sino la más terrible de las pesadillas, pues su mente le iluminó con los recuerdos de su propia muerte.
Tras todo aquello, el rey no podía permitir que el reino, levantado con tanto esfuerzo, se echara a perder por un simple paladín. Así pues, optó por reasignar las tareas del paladín, de guardia privada paso a ser mandado al frente de la guerra. No fue ninguna solución, el paladín salió victorioso de cada batalla, de cada guerra. Conquistó países, imperios enteros caían rendidos a sus pies, ante los pies del ejercito de Los Lobos.
El rey consiguió apartar al paladín de su reina tal y como quería, y además estaba adquiriendo riquezas, pero aun así no podría olvidar nunca aquella oscura noche, ni aquella hiriente sonrisa. Tampoco podría recuperar lo que él le arrebató… el amor de su esposa.
El paladín consiguió más fama y reconocimiento del que nunca pudo imaginar. Era apreciado en cualquier rincón del reino, era anhelado por todos, deseado por muchos y amado por la reina. Apenas podían verse, dado que el rey no le dejaba acercarse a palacio más de lo necesario. Al principio pudo soportarlo, pues le daba fuerzas para ello el recuerdo de la cómplice sonrisa de su amada reina. Pero a medida que los años iban pasando sus fuerzas decaían. La memoria de la que un día fue su alma gemela se perdía poco a poco en el olvido.
Hasta que una noche recibió una carta en la cual le advertirían del peligro que corría. Concretamente, de que el rey había mandado asesinarle y que no se fiara de nadie. La carta estaba sin firma alguna, sin más referencia que el sello real. Esa fue la gota que colmó el vaso. El temerario Paladín, dirigió al ejercito de Los Lobos, espada en mano, en dirección a la capital del reino, con el estandarte luciendo la luna llena por bandera, dispuestos a conquistar lo que consideraban suyo por derecho, lo que se habían ganado. Un reino, ellos… una reina, él…
8. Mis recuerdos… son solo míos.
Y despertó totalmente desnudo, con el más dulce de los sabores aún en sus labios. Y recordó todo lo que un día llego a ser… todo lo que un día fue.
Vistióse y preparóse para salir de la habitación, con la más diabólica de las sonrisas reflejada en sus labios, cual psicópata que planea con todo lujo detalle la muerte de su víctima.
Salió de la habitación totalmente despreocupado y sonriente, a la espera de la más mínima oportunidad para comenzar su actuación.
Ella notó su enigmática presencia tras de sí y girándose sonriente hacia él le confesó:
- ¿Has dormido bien hoy? -”¡qué pregunta tan inocente viniendo de un ser como tú!” pensó él. Mientras, ella continuaba- ¿Te encuentras mejor?
- Si gracias, me encuentro muchísimo mejor -contestó él con la más falsa de las sonrisas- Jamás sabría como agradecerte todo lo que has hecho por mí estos últimos días.
- Si realmente quieres agradecérmelo podrías contarme el final de esa historia -le propuso ella, sutilmente, mientras se hacía la sorprendida y le ofrecía un rico plato comida.
El caballero se colocó frente a la mesa que les separaba. Justo al otro lado se encontraba ella aún sosteniendo la sopa. Giró la cabeza hacia una ventana y observó, en el exterior de la casa, decenas de almas en pena deseosas de entrar… y sonrió.
- Es una pena… -susurró él con una voz bastante grave y entrecortada.
- ¿Perdona? -preguntó la incauta dríada- ¿que has dicho?
Él giró la cabeza para mirarla a los ojos mientras le volvió a repetir:
- Es una pena… -levantó su mano izquierda y señalo a la ventana mientras continuaba- Es una pena que seas quien eres, y que todo esto no haya sido más que un dulce engaño. Tu error fue hacerme recordar lo que yo pretendía olvidar…
Hizo un leve gesto de muñeca y todas las ventanas y puertas de la cabaña se abrieron de par en par.
- No volverás a hacerlo. No engañaras ni te alimentaras más de los recuerdos de los demás. Lo siento, pero no puedes conocer el final de mi historia.
Y con otro movimiento de mano borro de un plumazo todas las runas mágicas que delimitaban la casa, que la protegían de los que ansiaban venganza.
Ella dio a conocer su verdadera forma mientras se arrodilló ante él, pidiendo clemencia con voz temblorosa y cara de pánico.
Él se dirigió tranquilamente hacia la puerta donde se detuvo para girarse y despedirse de ella:
- Gracias… -ella le miró con cara de extrañada- Gracias por hacerme recordar quién soy.
Y se alejó tranquilamente por el camino mientras se colocaba bien su capa. Tras de sí, solo quedaron los sórdidos gritos de una dríada, que sabía que sería atormentada eternamente por sus propias víctimas, y la imagen de una cabaña en ruinas.
9. Moving on…
Y pasó el tiempo… pasaron los días de solitario viaje, y las eternas noches en vela… pasaron los meses de prosperidad y sequía.. pasaron los años.. los buenos y los malos…
Y un día despertó junto a una extraña pareja, un olor familiar flotaba en el ambiente, pero un sentimiento desconocido atormentaba su mente.
Sin poderlo soportar más, se levantó, se vistió con la ropa que andaba desperdigada por la habitación. Salió a la calle y miró hacia atrás para comprobar que, efectivamente, aquella era su casa.
La suave melodía que orquestaban el romper de las olas sobre el acantilado, los animales salvajes de la noche, junto con el siempre enigmático sonido de la nocturna brisa marina aplacaron las ansias de su interior.

Caminó lentamente hacia el mar, pensando en todo aquello que algún momento le importó, en lo que alguna vez tubo significado. Anduvo hacia el acantilado pensando en quien era antaño, quien es ahora y quien llegará a ser algun día. Esperando encontrar algo que le diese sentido a su vida entre tanto caos.
Se detuvo junto a la orilla para observar aquella postal: la luna llena mirándose en el interminable espejo agitado; esperando que algún az de aquella enigmática luz se reflejara directo a su oscura y vacía alma…
Jamás podría deducir cuanto tiempo pasó allí, felizmente hipnotizado, cuando un olor a jazmín y una dulce voz rompió el hechizo:
- Precioso, ¿verdad? -puntualizó, y trás una breve pausa prosiguió- Cuando las cosas se complican suelo venir por aquí a admirar el mar, me relaja, me ayuda a pensar, a concentrarme en lo que verdaderamente importa… ¿en que piensas ahora?
- Pues… -se preparaba a contestar mientras seguía con la mirada fija en el horizonte, sin preocuparse por quien era la persona que le tendía la mano- estaba pensando en si realmente hice lo correcto, si hice bien dejando atrás tantas cosas que una vez me importaron, en si estarán bien sin mí esas personas a las que aun quiero… me estaba preguntando si alguna vez me equivoqué en algo.
- Ami me gusta pensar que jamás hay que arrepentirse por nada… ya sea malo o bueno, ya que para llegar a este punto solo existe un camino, el que has recorrido. -hizo una pausa, dio un paso más para acercarse y preguntó- ¿te gusta el camino que ves? ¿estas agusto con quienes te acompañan?
- Creo que sí. -contesto con voz apagada- tengo un hogar, una pareja que me quiere y me cuida, y un proyecto de vida. Pero…
- Pero… -incitó a continuar.
- Pero hecho de menos el pasado, las aventuras, las batallas, los dramas, las personas… Sigo preguntándome si todo estará bien: si ellos ya me han olvidado; si en palacio sigue todo como de costumbre; si el pais sigue en expansión; si hay alguien continuando mi legado…
- Te exiges demasiado. Lo que realmente importa eres tú, el resto del mundo seguirá adelante sin ti… pero tú ¿seguirás adelante sin el resto del mundo? ¿seras capaz de vivir la vida que elegiste apartado de todo cuanto quisiste?… Lo que realmente deberia preocuparte es ser capaz de viajar en compañia, disfrutando del paisaje que te ofrece el camino que has escojido para tu vida, sin preguntarte que será del resto de caminos que dejaste atras, porque este es el que tu has escogido, y deberias disfrutarlo.
El viento silbó. Sonrió y giró la cabeza comprobando que se encontraba solo. Y alzó la vista a la bella luna mientras aceptaba la idea de que, ahora, le toca vivir…
Dedicado a esa flor que me mostró el camino. Para que ella también sea capaz de caminar.
10. NO More tears to cry
Tras recuperar su memoria en aquella cabaña montañosa, partió sin rumbo alguno… Días de arduo caminar, por áridos desiertos y húmedos bosques, le acosaron incesantes. Hasta que, tras una pequeña colina, el oscuro caballero llegó a un pintoresco y humilde pueblo.
Llevaba casi una semana sin probar bocado, sin descanso alguno, exhausto; casi parecía un zombie caminando por la calle bajo el cielo encapotado. El hambre y la sed ya le consumían por dentro cuando una moneda de plata pasó rondando entre sus pies. Sonrió vagamente y se agachó como pudo para recogerla, pues era su salvación.
Cuando tuvo la reluciente moneda entre sus dedos ya casi podía oler y saborear el suculento plato de comida y la gran jarra de cerveza que podría comprarse con ella. Pero de camino a la tan ansiada taberna, sintió como su capa se enganchaba. al girarse, observó los húmedos y desconsolados ojos de una pobre niña que entre sollozos le tendía la mano.

El amargo caballero analizó la situación: miró la reluciente moneda que se encontraba entre sus dedos, observó la taberna frente a sí, y oyó el rugir de su estomago. Giró la cabeza y se conmovió con el sollozo de la pequeña, su cara angelical y en brillo de sus lagrimas eclipsaron todo lo demás…
La lluvia hizo su aparición e instintivamente cogió a la pequeña en brazos, la cubrió con su larga capa, y la llevó al interior de la taberna. Ella le abrazó, suspiró reconfortada y sonrió felizmente.
Cuando la pequeña acabó de comer se levantó y se dirigió a la salida de la taberna. Cuando la puerta se cerró, dentro de los vacíos ojos del paladín solo quedó su inocente sonrisa. En sus oídos, el retumbante sonido de la lluvia del exterior. En su rostro, la sorpresa y tristeza de verla partir.
Y… de repente… cuando todo cesó… Tras años sin derramar una sola lagrima… Comenzó a llorar…
La sonrisa de esa niña, fue su alimento… observarla comer y verla feliz, fue todo cuanto necesitó para recuperar la fe en la humanidad… otro destino… era posible para él. Iba por el buen camino.
11. Viviré. Volveré. Venceré.
Cuando la lluvia al fin cesó, la oscura noche su cielo mostró.
- Madre… -murmuró al reverenciar la luna- Tú siempre me has guiado…
Y empezó a caminar dando tumbos con la mirada perdida, arrastrando sus pies casi sin fuerzas, y tal como apareció se esfumó… como un zombie, como un fantasma. Se alejó de aquellos lares con la vaga esperanza puesta en quien siempre le había mostrado el camino.
Enamorado de su enigmático rostro celestial y cegado por su brillante luz, jamás fue capaz de advertir donde le estaba guiando, tampoco se percató del tiempo que pasó caminando. Horas, días, semanas quizás…
El hambre y la sed fueron sus compañeros de viaje. Su boca se había cerrado para siempre, sellada cual sarcófago.
El dolor, su amigo inseparable, aquel que te recuerda quien eres. Los pies, destrozados por el caminar, abatidos en pos de su destino.
La razón, presa suicida, su amante desterrada. Olvidada en lo más profundo de su alma.
La felicidad fue la primera en desertar. Nada más nacer, decidió que era demasiado buena para él.
No pudo soportar ver su propio hijo al borde de la muerte… y la luna lloró sangre. El cielo se oscureció y esta, de rojo su brillo tornó.
Cuando el caballero despertó pudo apreciar la situación. Centenares de esqueletos eran iluminados por la tenue roja luna llena. Se encontraba en aquella turbia y oscura colina dejada de la mano de dios… Había ido a morir al mismo lugar que le vio nacer. Su verdugo; su creadora.
Entonces volvió la mirada de nuevo hacia ella, como si olvidado el gesto ya lo encontrara, espasmos en su comisura se transformaron en una diabólica sonrisa.
- NO -fue la ultima sílaba que el mundo le oyese pronunciar…
La desafiante luna se ocultó tras sus negros muros para dar paso a su ejercito. Los rojos y diminutos proyectiles que estos lanzaban corroían lentamente su armadura. El nivel del agua subía tras suya y las rojas lágrimas encharcaban la colina, era cuestión de tiempo morir allí.
El alma en pena sacó fuerzas suficiente para clavar la espada contra la roca más alta a modo de mástil. Se quito el colgante y lo envolvió con toda la protección que le pudo ofrecer cuando por los pies notó la presencia de su amigo inseparable.
Cayó se de rodillas sobre el fango rojo. La sangre comenzaba a cubrir todos los esqueletos de su nacimiento, y en un último acopio del poder que su madre le otorgó… decidió vivir.
El cuerpo sin vida se desplomó contra el rojo liquido mucho antes de que este llegara a cubrirle la cintura. A los pocos segundos se hacía realmente difícil diferenciar entre lo que un día fue un cuerpo y lo que ahora solo es agua… pero el trato, ya estaba hecho.
En aquella uniformidad roja por paisaje, lo único a destacar era una oxidada espada, con un colgante ondeando a son del viento. Esperando ser encontrado. Esperando vivir, volver… vencer.
12. ¿Dónde estoy…?
Pasan los días, pasa el tiempo,
noto como la vida se me escapa
de entre mis frágiles dedos.
Tan solo puedo mirar y observar
mientras sufro y me lamento.
¿Pena? no gracias.
No quiero jamás depender
de quien no esté dispuesto
nunca a su tiempo conceder.
Nunca supe lo que es el paraíso
tampoco quise conocerlo.
Pero con tan solo haberlo oído
no puedo evitar el deseo
de que me sea concedido,
aquí y ahora en vida pues
es lo único por mí conocido.
Mírarme, sonríeme, acaríciame, sedúceme, bésame, fóllame.
Tú eres mi paraíso.
13. Empatía
Una oscura mañana se levanta en una vacía comunidad, donde todos los problemas son indiferentes…
El cargado cielo ilumina el ceniciento asfalto y colorea de entrecano las paredes de las pequeñas casas del pueblo.
El leve sonido de las olas de mercurio rompiendo contra el acantilado le da un breve suspiro a la apagada escena.
En el horizonte, la plateada luna aún presente, se oculta enfrentada al quisquilloso amanecer, su argentada silueta se refleja en los turbios ojos de un joven que observa el paisaje, sufriendo como el viento balancea su parda chaqueta.
Mientras, un pequeño diamante se desprende y recorre su fría mejilla, y una sonrisa sombría oculta su tristeza.
Y es que… todo es gris para mí si ya no estás junto a mí…
14. Demasiado real para ser un sueño
Los sueños… mágico mundos de misterio y fantasía que recorre nuestro subconsciente mientras dormimos aletargados en las corrientes del tiempo….
Algunos dicen que es la puerta a otros mundos, a otras dimensiones, lugar de compartimento de sueños, experiencias y emociones de un mismo alma, en distintas dimensiones.
Siempre soñamos, es cierto, pero al despertar es cuando se graba en la memoria y no siempre lo recordamos…. Mi memoria trabaja con sentimientos a fuego, plasmando cada sensación como evocación de un recuerdo…. Fue así como esa mágica postal, sacada de una cutre película navideña, quedaría grabada en mi memoria hasta el fin de mis días.
Desperté y vi el sangrante cielo rojo, apuñalado por los brillantes y afilados rascacielos. A lo lejos, las calles cargadas de luz y color daban lugar al sonido ambiental de la metrópolis.
Algo más cerca, se extendía un inmenso parque de arboles perennes y caducos por igual, que tapaban gran parte de los edificios contiguos. Los dulces caminos adoquinados, el refrescante verde césped y las farolas, farolillos y adornos del parque, hacían de aquél el lugar perfecto.
A mi izquierda, a cierta distancia, en la carretera, un taxi usa el claxon y pasa a toda velocidad por un paso de peatones vacío. Todo estaba tranquilo y solitario a mi alrededor.
Mucho más cerca, también a mi izquierda el más bello rostro que jamás haya visto me miraba fijamente a los ojos, directos a mi quebradiza y frágil alma. Mi mano acaricia la suave porcelana de su piel mientras me devolvía una cálida sonrisa. El tiempo parecía detenerse en ese preciso instante como acompañante a la calma que la brisa mecedora proporcionaba.
Cuando un copo de nieve, un solitario e insignificante copo de nieve, el primero de una nevada, se deslizaba lentamente entre nuestras miradas, bailando en exclusiva para nosotros, cual regalo de la vida, hasta que al fin se posó en tu delicada naricilla.
Una gigantesca ola de paz y felicidad abordó mi ser cuando tus cálidos y dulces labios me besaron. El reconfortante abrazo que siguió nos hizo sentir como si nada pudiese separarnos. Lo mágico de la escena, se nos había contagiado.
Y nos levantamos del banco donde nos encontrábamos sentados para observar el rojo cielo cubierto de nubes, llorando pétalos blancos. Más abajo, los brillantes edificios y las deslumbrantes luces de la ciudad contrastadas con las copas de los arboles del parque. El amarillo coche cruzando la calle de la izquierda. y en el centro, un pequeño banco de madera con 2 personas de pie junto a él…
Tú y Yo….
Sinceramente, me niego a recordarte como un sueño… prefiero pensar que en alguna otra de mis vidas, en algún lugar, en otro universo… esto ha ocurrido y he sido feliz junto a ti.
15. Mi corazón…
Aún recuerdo el día en que llegaste a esas gigantescas y oxidadas puertas de verja que guardan mi corazón. Ha llegado el momento de abrir esas puertas y describir el más extraño lugar que puedas imaginar… Donde el cielo siempre esta cubierto por negras nubes y el húmedo viento mece los ruidosos árboles, que parecen divertirse con el baile espectral.
Nada más entrar podemos encontrar, a la izquierda, los lúgubres y oxidados restos de lo que, en otra década, pudo ser una feria. Entre los decadentes destrozos, solo un puesto parece conservarse en el paso del tiempo. Un pequeño puestecito turronero, intacto, repleto de turrón, chucherías y juguetes. Detrás, una ruló destrozada, llena de boquetes y desperfectos. Y en la puerta, una foto cuelga, una borrosa foto de una niña pelirroja de apenas 12 años acompañada por la figura de un fantasma, sentados en los bancos de los coche de choque. Por detrás escrito con sangre: María.
Volviendo al camino, podemos observar como más adelante, se encuentra un único y solitario pupitre. Sobre él, una chapa de Jack Skeleton, un boli amarillo, una mochila rosa, un vestido rojo y un viejo diario en blanco…
Continuamos adentrándonos en el bosque, con extensión mayor a la que alcanza la vista, oímos los gemidos de un cerdo o jabalí enjaulado en una jaula de su preciso tamaño, pobre animal…
Caminando por los bosques, cargados de una magia perturbadora, es imposible ignorar la sensación de que nos están observando desde la copa de los árboles. Nos adentramos en un lugar de ideas abstractas, de sensaciones y recuerdos borrosos. Un lugar asolado por las batallas, destruido por la magia. La sensación de inseguridad es mayor a cada segundo que pasa, a cada paso que damos. Lo mejor será correr.

Por aquel camino que recorre el viejo paraje desolado, podía observarse castillos y torres en ruinas, pueblos fantasmas completamente vacíos, valles repletos de cadáveres de guerras pasadas, jardines comidos por las malas hierbas. Un feroz rugido proveniente del tormentoso cielo inunda todo el lugar. Solo podemos correr y huir. Lo último a destacar, al salir del bosque encantado, es unas leves huellas que se dirigían en una dirección distinta al camino, dirección a un gran cañón. Junto al precipicio una misteriosa joven, de pelo alborotado y multicolor, ríe a carcajadas mientras empuja su caballo al vacío.
A medida que nos alejamos del peligro, observamos como todo parece volverse más normal. El sol deja ver mechones de su larga melena dorada entre blancas nubes de dulzura. Los pajaritos cantonean una alegre melodía que reconforta el alma. El bello paisaje despierta los sentidos y alegra la vista.
El camino asciende por una ladera, hasta llegar una pequeña colina, en un lateral del camino, una única puerta blanca, inerte, cerrada. Al abrirla, un dormitorio lleno de adornos se desintegraba, dejando tras de sí solo el rastro de una pulsera de pinchos y un corcho con una foto borrosa y un dibujo sobre papel con una frase: devuélvemelo como te lo dí.
Más adelante, el camino parece vacío y desolado. El paisaje se desvanece y el cielo se turna pardo. Hasta llegar a una pequeña cabaña destrozada, con tan solo ¡una luz luminosa y brillante en su interior, cebo de atracción fatal para todo caminante que la trate de alcanzar.
Continuando hacia delante, el camino parece renovarse y el paisaje recupera su color. El dulce sonido de las olas acompaña la suave brisa marina que se presenta de cara al caminante. El ansia por ver el lugar responsable de tanta paz, obliga a acelerar el paso e ignorar el paisaje actual.

Al final del camino, el resplandor de la luna en el espejo ondulado del mar, deslumbra los ojos e impide observar con claridad. A medida que la vista se adapta, el bello paisaje comienza a fundirse con el espejo del alma. El bonachón acantilado saluda con esmero meciendo sus arboles desde la otra punta de la playa. El mar mece la arena como a un hijo, al son de las olas y el aleteo de las gaviotas. El rustico embarcadero sujeta de la mano al siempre valiente barco. La hogareña y cálida casa saluda con la mirada a la mágica luna que le responde con una sonrisa.
En el interior de la morada, solo dos cosas destacan: un solitario cuadro colgado de la pared, con la imagen de una pareja besándose en un invernal parque; y una nota sobre la mesa que decía: “Este, este es tu rinconcito en mi corazón”
- Un día me pediste que te hiciera un lugar en mi maltrecho corazón… Este, querida mía, es el lugar donde el tiempo no importa, donde no existe nada que pueda molestarnos, donde nada perturba nuestra paz y felicidad. Este es, ese lugar donde te has grabado a fuego, un lugar para tumbarnos y dejar pasar el tiempo, un lugar donde solo existe paz, tranquilidad e infinita calma y sinceridad… Este, este es el lugar que habitas, en mi corazón.
16. El Destino del Arcángel Anael
Hubo una vez que ocurrió que dos almas vibraron al mismo son. Dos personas que desafiaron lo escrito en las hojas del destino. Dos sentimientos que lucharon contra lo que se les dictó obedecer.
Al ver esto, el Arcángel Anael sufrió de desesperación y dolor, lloró pues su misión más sagrada siempre fue proteger el amor. Mas Dios, su señor, le advirtió:
- La linea del destino siempre estará por encima de tu código y honor. Has de obedecerla debas o no.
Anael no tubo más opción, decidió ser expulsado por su señor, para proteger lo que siempre juró, su servicio al amor. Desafió a Dios y al destino mismo al adentrarse en las turbias aguas de la libertad. Renunció a sus alas y escapó de las lineas del libro para poder así defender la felicidad y el amor. Arrancó las hojas del libro que mantenía atado el trágico sino de esos chicos. Les libró de todo destino impuesto injustamente que les impedía elegir ser feliz, que atentaba contra el deber de Anael.
A aquellos chicos se les brindó la oportunidad única e irracional de la libertad… pues a partir de ese momento, serian libres para escribir linea a linea, su propia historia de amor. Eso pensaba Anael mientras se precipitaba desde el trono celestial, que mantiene las cadenas del destino, al gris mundo mortal. Anael sonreía pues sentía que, a pesar de su trágica muerte, su misión en su inmortal vida, si alguna vez la hubo, había quedado cumplida con creces…
Pobre Anael que desconocía que su señor Dios, desde lo más alto del trono del tiempo, junto al libro del sino, de él se reía. Pues en el libro, mientras este caía, Dios escribía su sonrisa. Ese era el verdadero destino de Anael… Revelarse contra su señor, es lo que estaba escrito, dar la oportunidad a aquellos chicos también fue advertido…
Pero lo que el Destino nunca imaginó, es que esos chicos seguirían siempre libres, por siempre. Fuera del libro, fuera del esquema, fuera de lo escrito…
El libro abierto de par en par en aquella sala imperial se tiño de negro mientras sus hojas se pasaban a la velocidad del viento. Las cadenas que recorrían los rincones de toda la habitación y rodeaban las columnas de la misma, chirriaban y se movían a toda velocidad. El templo dedicado a mantener todo bien atado, se estaba desmoronando.
Dios sorprendido buscaba en vano, entre las hojas teñidas, el origen de aquel hecho ajeno a su deseo. Mas solo encontró las marcas de una hoja arrancada…
Miró al frente y vio el rostro de aquél que jugaba con él. Esos chicos sostenían entre sus manos el ultimo vestigio de un mundo enmarcado en la esclavitud del destino…
- Dios, supongo.-dijo el chico. Sonrió y prosiguió- El amo esclavizado… es irónico.
El chico, abrazado por ella, continuó escribiendo en esa hoja marchita a la vez que decía:
- Sabes. Ni aunque tuvieras todo el libro a tu entera disposición serías capaz de superar la veracidad de lo que yo aquí escribo. Ni disponiendo de todas las hojas del mundo, TU, el mismísimo DIOS, sería capaz de evitar lo que mis dedos narran. ¿Y sabes por que?
Dios continuaba desesperado buscando mientras la impotencia y la tragedia se apoderaba del entorno y de su grandeza.
- Se que lo sabes -continuó Ðalveen- Lo sabes porque ya lo habías leído antes. ¿Verdad?. Es más, me atrevería a decir, que lo que yo estoy escribiendo, ya lo has escrito tu antes.
Ambos detuvieron su acción para intercambiar una mirada de las que matan. Dios frío y directo, sabiendo que su pequeño juego se le había escapado de entre los dedos… Ðalveen, le respondía con la mirada fija y sonrisa de superioridad.
- Es curioso como alguien, cuya idea e imagen representan el más puro significado de la palabra AMOR, ha olvidado precisamente el cometido de su propia existencia… -dijo el chico- No puedes ganar…. Tengo algo que tu nunca conocerás…
Miró a su derecha para sonreír directamente al rostro de su pequeña hermanita.
- …tu más bello ángel -Dijo el chico en referencia a la chica mientras esclavizaba al propio destino.-Porque sé, que mientras su brillante aura ilumine mi aterrado corazón, soy, sencillamente, mejor que el destino, mejor que Dios mismísimo. Escribiré mi propia historia, junto a ella, y jamás seras capaz de superar, lo que mi alma narra.
Gracias a Anael, tu y yo, mi pequeña alma gemela, seremos libres para siempre… recuerdalo… siempre.
Texto espontaneo original:
Hubo una vez que ocurrió que dos almas vibraban al mismo son. Dos entes enamoradas desafiaron lo escrito en el destino por mano del señor. Dos personas que querían luchar contra dios. Viendo esto, el Arcángel Anael sufrió y sufrió queriéndolos proteger, mas dios le advirtió. -¿A quién vas a obedecer, a tu creador, o a tu código de honor? . Revelose para en secreto robar y prender, las lineas y hojas que atentaban contra su deber. Para eliminar todo destino injusto e impuesto de esos pobres chicos; y permitirles escribir de nuevo, a cada paso, a cada segundo, las hojas en blanco proporcionadas por sus propias alas… Anael, decidió ser mortal en pos de proteger lo que creía justo. Cambió sus alas y su inmortalidad, por que dos personas pudiesen elegir ser feliz. Lo que aquel pobre ángel desconocía es, que incluso su heroica acción, en contra del destino y a favor de la libertad y la elección, se encontraba escrito en el libro de la esclavitud… Dios rió y le enseño que nadie escapa a su deseo… nadie escapa a su destino. Revelarse y dar la oportunidad a aquellos chicos, morir por ellos… ese era el destino de Anael…






‡ Ðalveen Leandor ‡

A pesar de todo, Ðalveen sigue vivo.... Aunque tan solo sea la sombra de lo que un día llegó a ser... Aunque jamás pueda volver a ser quién fue... Ðalveen... Still Alive...