6. Sueños húmedos…
Y en contra de su voluntad comenzó a soñar…
Y soñó con aquellos maravillosos días de primavera, de jardines coloridos, de cielos iluminados por las estrellas. Con su reina, y sus noches en vela, con su vida añorada, con su “yo” pasado. Soñó con estar donde siempre quiso estar, con lo que nunca quiso dejar marchar.
Pero había algo distinto en ese sueño.
- EEEEH!! ESTOY AQUÍ!!! -gritaba la reina desde el otro lado del fabuloso estanque, en cuya agua, la luna entre nubes se reflejaba.
- Por fin te encuentro. -dijo el paladín- Por un momento pensé que no ibas a venir.
- ¡Anda ya! ¿Por qué piensas eso?
- Por palacio se rumorean cosas… -dijo él fingiendo preocupación en sus palabras- No sé cuanto tiempo más podremos seguir así sin que se entere tu espos[...]
- Deja de preocuparte y ven aquí. -Le interrumpió ella con voz sensual mientras se disponía a abrazarle y besarle-
Él le correspondió dejándose llevar mientras se tumbaban sobre el húmedo césped primaveral. Los besos se tornaron en perversos mordiscos, las manos lascivas recorrían incesantes cada milímetro de su piel, haciendo de cada caricia el más intenso placer. Apasionados, cual amantes sinceros… Y comenzó a llover.
Ni el hecho de estar bien escondidos impidió que les viera, ni el ruido de los animales y las gotas sobre el estanque ocultó sus gemidos, ni tan siquiera la dama de confianza de la reina consiguió persuadir al rey para evitar que les descubriera.
Yacían desnudos y abrazados, mirando el negro cielo nublado, hipnotizados con las refrescantes gotas resbalando por sus calurosos cuerpos, indiferentes ante lo que les pudiese ocurrir. Y los encontró.
El rey se quedó quieto y distante, observando, la rabia y el enfado eran fáciles de percibir en su rostro. Su pose perfectamente recta, con una mano sobre la empuñadura de su espada, dispuesto a defender lo que cree suyo por derecho divino.
El cielo se iluminó y sus húmedos cuerpos desnudos brillaron en la oscuridad, fue el instante en el que el rey se quedó perplejo, pues entre destellos una imagen se quedaría grabada en su memoria para siempre… La penetrante sonrisa del paladín mirándole fijamente.








Aunque la princesa se vista de seda, puta se queda. Para otras frases graciosas no me llaméis.
Consejo en tres palabras: “Bebe Mucha Cerveza”.
Q cabrón. Tu siempre estropeando bellos momentos, como no.
XDDDDD