16. El Destino del Arcángel Anael
Hubo una vez que ocurrió que dos almas vibraron al mismo son. Dos personas que desafiaron lo escrito en las hojas del destino. Dos sentimientos que lucharon contra lo que se les dictó obedecer.
Al ver esto, el Arcángel Anael sufrió de desesperación y dolor, lloró pues su misión más sagrada siempre fue proteger el amor. Mas Dios, su señor, le advirtió:
- La linea del destino siempre estará por encima de tu código y honor. Has de obedecerla debas o no.
Anael no tubo más opción, decidió ser expulsado por su señor, para proteger lo que siempre juró, su servicio al amor. Desafió a Dios y al destino mismo al adentrarse en las turbias aguas de la libertad. Renunció a sus alas y escapó de las lineas del libro para poder así defender la felicidad y el amor. Arrancó las hojas del libro que mantenía atado el trágico sino de esos chicos. Les libró de todo destino impuesto injustamente que les impedía elegir ser feliz, que atentaba contra el deber de Anael.
A aquellos chicos se les brindó la oportunidad única e irracional de la libertad… pues a partir de ese momento, serian libres para escribir linea a linea, su propia historia de amor. Eso pensaba Anael mientras se precipitaba desde el trono celestial, que mantiene las cadenas del destino, al gris mundo mortal. Anael sonreía pues sentía que, a pesar de su trágica muerte, su misión en su inmortal vida, si alguna vez la hubo, había quedado cumplida con creces…
Pobre Anael que desconocía que su señor Dios, desde lo más alto del trono del tiempo, junto al libro del sino, de él se reía. Pues en el libro, mientras este caía, Dios escribía su sonrisa. Ese era el verdadero destino de Anael… Revelarse contra su señor, es lo que estaba escrito, dar la oportunidad a aquellos chicos también fue advertido…
Pero lo que el Destino nunca imaginó, es que esos chicos seguirían siempre libres, por siempre. Fuera del libro, fuera del esquema, fuera de lo escrito…
El libro abierto de par en par en aquella sala imperial se tiño de negro mientras sus hojas se pasaban a la velocidad del viento. Las cadenas que recorrían los rincones de toda la habitación y rodeaban las columnas de la misma, chirriaban y se movían a toda velocidad. El templo dedicado a mantener todo bien atado, se estaba desmoronando.
Dios sorprendido buscaba en vano, entre las hojas teñidas, el origen de aquel hecho ajeno a su deseo. Mas solo encontró las marcas de una hoja arrancada…
Miró al frente y vio el rostro de aquél que jugaba con él. Esos chicos sostenían entre sus manos el ultimo vestigio de un mundo enmarcado en la esclavitud del destino…
- Dios, supongo.-dijo el chico. Sonrió y prosiguió- El amo esclavizado… es irónico.
El chico, abrazado por ella, continuó escribiendo en esa hoja marchita a la vez que decía:
- Sabes. Ni aunque tuvieras todo el libro a tu entera disposición serías capaz de superar la veracidad de lo que yo aquí escribo. Ni disponiendo de todas las hojas del mundo, TU, el mismísimo DIOS, sería capaz de evitar lo que mis dedos narran. ¿Y sabes por que?
Dios continuaba desesperado buscando mientras la impotencia y la tragedia se apoderaba del entorno y de su grandeza.
- Se que lo sabes -continuó Ðalveen- Lo sabes porque ya lo habías leído antes. ¿Verdad?. Es más, me atrevería a decir, que lo que yo estoy escribiendo, ya lo has escrito tu antes.
Ambos detuvieron su acción para intercambiar una mirada de las que matan. Dios frío y directo, sabiendo que su pequeño juego se le había escapado de entre los dedos… Ðalveen, le respondía con la mirada fija y sonrisa de superioridad.
- Es curioso como alguien, cuya idea e imagen representan el más puro significado de la palabra AMOR, ha olvidado precisamente el cometido de su propia existencia… -dijo el chico- No puedes ganar…. Tengo algo que tu nunca conocerás…
Miró a su derecha para sonreír directamente al rostro de su pequeña hermanita.
- …tu más bello ángel -Dijo el chico en referencia a la chica mientras esclavizaba al propio destino.-Porque sé, que mientras su brillante aura ilumine mi aterrado corazón, soy, sencillamente, mejor que el destino, mejor que Dios mismísimo. Escribiré mi propia historia, junto a ella, y jamás seras capaz de superar, lo que mi alma narra.
Gracias a Anael, tu y yo, mi pequeña alma gemela, seremos libres para siempre… recuerdalo… siempre.
Texto espontaneo original:
Hubo una vez que ocurrió que dos almas vibraban al mismo son. Dos entes enamoradas desafiaron lo escrito en el destino por mano del señor. Dos personas que querían luchar contra dios. Viendo esto, el Arcángel Anael sufrió y sufrió queriéndolos proteger, mas dios le advirtió. -¿A quién vas a obedecer, a tu creador, o a tu código de honor? . Revelose para en secreto robar y prender, las lineas y hojas que atentaban contra su deber. Para eliminar todo destino injusto e impuesto de esos pobres chicos; y permitirles escribir de nuevo, a cada paso, a cada segundo, las hojas en blanco proporcionadas por sus propias alas… Anael, decidió ser mortal en pos de proteger lo que creía justo. Cambió sus alas y su inmortalidad, por que dos personas pudiesen elegir ser feliz. Lo que aquel pobre ángel desconocía es, que incluso su heroica acción, en contra del destino y a favor de la libertad y la elección, se encontraba escrito en el libro de la esclavitud… Dios rió y le enseño que nadie escapa a su deseo… nadie escapa a su destino. Revelarse y dar la oportunidad a aquellos chicos, morir por ellos… ese era el destino de Anael…

‡ Ðalveen Leandor ‡

A pesar de todo, Ðalveen sigue vivo.... Aunque tan solo sea la sombra de lo que un día llegó a ser... Aunque jamás pueda volver a ser quién fue... Ðalveen... Still Alive...